ISO-THC: ¿qué es el isotetrahidrocannabinol?
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Dejar el THC es un verdadero reto, pero también es un paso importante hacia una mejor salud física y mental. En este artículo, te daremos consejos prácticos, alternativas naturales y métodos eficaces para ayudarte a controlar tu consumo y recuperar un equilibrio más saludable en tu vida.
Abandonar el cannabis puede ser muy difícil, pero es una decisión que puede transformar tu vida diaria. Estos son los principales cambios positivos asociados al abandono del THC.
Como probablemente ya sepas, el THC afecta a la memoria y la atención. Al dejarlo, recuperarás la claridad mental, una mayor capacidad de aprendizaje y una mayor capacidad de respuesta en el trabajo o en los estudios.
Contrariamente a lo que podría pensarse, el THC puede aumentar el estrés y la ansiedad, sobre todo si se consume con regularidad. Dejar de consumirlo puede estabilizar el estado de ánimo y reducir la ansiedad.
Aunque el cannabis a veces ayuda a conciliar el sueño, altera la calidad del mismo al suprimir la fase REM. Si lo dejas, disfrutarás de un sueño más reparador y te despertarás con más energía y menos fatiga acumulada.
El consumo regular de THC puede provocar letargo y falta de motivación. Cuando lo dejes, sentirás un aumento de tu energía, una mejora de tu moral y un deseo renovado de alcanzar tus objetivos personales y profesionales.
Dejar el THC significa cambiar tus hábitos y adoptar un nuevo enfoque en tu vida diaria. He aquí una guía paso a paso para ayudarte a dejar de consumir THC con suavidad.
El primer paso es comprender cómo y por qué consumes cannabis. Puedes hacerte estas preguntas:
Consejo : lleve un diario durante una semana, anotando cuándo y por qué fuma. Esto le ayudará a comprender mejor sus desencadenantes y a anticiparse a los momentos en que puede surgir el impulso de fumar.
Querer dejarlo está muy bien, pero necesitas un plan preciso. En lugar de decirte a ti mismo "voy a dejarlo de repente", intenta definir un objetivo concreto y progresivo.
Ejemplo: "A partir del lunes, no fumaré durante el día, sólo por la noche. La semana que viene dejaré de fumar también por la noche. Y dentro de quince días, dejaré de fumar por completo.
El THC crea un hábito, incluso una rutina. Cuando lo dejas, tienes que llenar el espacio vacío para evitar recaer.
Consejo: cuando te entren ganas de fumar, bebe un vaso de agua, da un paseo de 5 minutos, respira hondo y recuérdate a ti mismo por qué quieres dejar de fumar. Las ganas suelen desaparecer en menos de 10 minutos.
Al principio, tu cerebro puede jugarte una mala pasada: "Una más, a ver". Aquí es donde la vigilancia es esencial para evitar volver a caer en los viejos hábitos. He aquí algunas estrategias para evitar las recaídas:
Prepara una respuesta para cuando alguien te sugiera fumar. Por ejemplo: "No, gracias, lo he dejado, me siento bien así". Simple, eficaz y sin debate.
Cada día sin THC es una victoria, y es importante reconocer tus progresos para mantener el rumbo.
Dejar de fumar por tu cuenta puede ser difícil, y no hay que avergonzarse por buscar apoyo. Hablar con un amigo de confianza o con un profesional sobre tu síndrome de abstinencia puede marcar la diferencia.
¿Dónde puedo encontrar apoyo ?
Recuerda: pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de valentía.
En conclusión: ¡puedes hacerlo! Dejar el THC es un proceso, y cada pequeño paso cuenta. Con la preparación, las estrategias y el apoyo adecuados, puedes conseguir recuperar el control de tu consumo.
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