ISO-THC: ¿qué es el isotetrahidrocannabinol?
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La planta de cannabis ha recorrido un largo camino a lo largo de la historia. Desde sus primeros usos en la antigua Asia hasta su controvertido papel en el mundo moderno, descubre más sobre la historia del cannabis y el CBD.
La historia del cannabis, una planta polifacética, se remonta miles de años atrás. Descubra los primeros usos históricos de esta planta. El cannabis es una planta que contiene THC y CBD.
El viaje histórico del cannabis comienza en Asia Central, donde se cultivó por primera vez por sus robustas fibras. Estas fibras eran ideales para fabricar cuerdas, ropa y materiales de construcción, desempeñando un papel esencial en las sociedades antiguas.
Alrededor del año 2737 a.C., el emperador chino Shen Nung documentó las propiedades medicinales del cannabis, marcando una de las primeras menciones de su uso medicinal.
En Egipto, el cannabis era conocido por sus propiedades medicinales. El Papiro de Ebers, que data de alrededor del año 1550 a.C., es uno de los tratados médicos más antiguos que se conocen. En él se menciona el uso del cannabis para tratar inflamaciones y otras dolencias.
Esta referencia indica que los antiguos egipcios comprendían y aprovechaban las propiedades curativas del cannabis, incorporando la planta a sus complejas prácticas médicas.
El cannabis ha viajado a lo largo de los siglos, forjándose un papel único en diversas civilizaciones. Con los grandes descubrimientos, el cannabis cruzó los océanos, llegó a nuevas tierras y se mezcló con diferentes culturas.
En la Edad Media, el cannabis siguió siendo apreciado sobre todo por sus fibras. Éstas eran esenciales para la fabricación de cuerdas, velas de barco y diversos productos textiles.
Sus semillas y su aceite también se utilizaban en la alimentación, así como en la fabricación de pinturas y barnices, lo que da fe de su versatilidad.
En la época de los Grandes Descubrimientos, los exploradores europeos emprendieron vastos viajes para descubrir nuevas rutas comerciales y nuevos territorios. Durante este periodo, era habitual que los navegantes llevaran consigo diversas plantas y semillas por razones prácticas y experimentales.
Algunos historiadores sugieren que Cristóbal Colón pudo haber introducido el cannabis, o al menos sus semillas, en el Nuevo Mundo durante sus viajes transatlánticos.
Independientemente de la implicación de Colón, el cannabis tenía un evidente valor práctico para los navegantes de la época. Las fibras de cannabis (cáñamo) eran esenciales para fabricar cuerdas, velas y otros equipamientos de los barcos.
Fue también en esta época cuando las propiedades psicoactivas del cannabis empezaron a ser reconocidas y utilizadas por diferentes culturas de todo el mundo.
En el siglo XIX, el cannabis experimentó un renacimiento como sustancia medicinal, sobre todo en Occidente. En este periodo se exploraron de forma más sistemática sus posibles propiedades terapéuticas.
El médico irlandés William Brooke O'Shaughnessy desempeñó un papel crucial en este redescubrimiento. Alrededor de 1830, tras estudiar los usos tradicionales del cannabis en la India, William Brooke O'Sha ughnessyintrodujo el cannabis en la medicina occidental. Publicó sus observaciones sobre la eficacia del cannabis contra dolencias como el dolor, los espasmos musculares y las convulsiones.
Junto a su uso medicinal, el cannabis empieza a ganar popularidad como sustancia recreativa. Se formaron clubes de cannabis, sobre todo en París. Se convirtieron en lugares de encuentro para los artistas e intelectuales de la época, donde experimentaron con el potencial del cannabis para estimular la creatividad y la exploración de la mente.
En el siglo XX, el cannabis, antaño ampliamente consumido, se convirtió en el centro de la prohibición mundial, lo que afectó profundamente a su percepción social.
A principios del siglo XX, el contexto social y político desempeñó un papel clave en la prohibición del cannabis. La creciente preocupación moral y sanitaria por las drogas contribuyó a crear una visión negativa del cannabis. En Estados Unidos, por ejemplo, el cannabis se asociaba a grupos minoritarios y a comportamientos desviados, lo que alimentaba el miedo y los prejuicios.
El principal punto de inflexión en este periodo fue la Ley de Impuestos sobre la Marihuana de 1937 en Estados Unidos. Esta ley impuso severas restricciones al cultivo, la venta y el consumo de cannabis. Sirvió como medio para controlar y reprimir el consumo de cannabis.
Ante las restricciones impuestas al consumo de cannabis, los movimientos contraculturales empezaron a cuestionar las políticas de prohibición. Estos movimientos, liderados por intelectuales, defendían un enfoque más liberal y tolerante hacia el cannabis, considerándolo un símbolo de libertad y expresión personal.
En la era moderna, el cannabis está experimentando un renacimiento legislativo y médico, desafiando las percepciones del pasado y abriendo nuevas perspectivas sobre su uso.
En la era moderna se han producido cambios significativos en la legislación sobre el cannabis:
Canadá, algunos estados de EE.UU. y otros países han dado el paso hacia la plena legalización del cannabis tanto para uso medicinal como recreativo. Estas normativas suelen incluir sistemas de concesión de licencias para el cultivo y la venta, así como leyes sobre el consumo y la posesión.
Otros países han optado por la despenalización, reduciendo las penas por posesión y consumo personal de cannabis. Este planteamiento pretende reducir los costes asociados a la penalización y concentrar los recursos en cuestiones de salud pública.
El cannabis medicinal se ha convertido en un importante campo de investigación, con científicos innovadores como Raphael Mechoulam :
Además de sus contribuciones científicas, el trabajo de Mechoulam también ha influido en la política de salud pública. Sus descubrimientos proporcionaron una sólida base científica que legitimó el uso del cannabis con fines médicos. Esto ha animado a muchos países a reconsiderar sus leyes y normativas sobre el cannabis.
He aquí un resumen de la evolución legislativa sobre el CBD en Francia:
En Francia, la legislación vigente sobre el cannabis distingue claramente entre el THC (tetrahidrocannabinol) y el CBD (cannabidiol):
El THC es conocido por sus efectos psicotrópicos y está clasificado como estupefaciente en Francia. Su posesión, venta y consumo están estrictamente prohibidos y penados por la ley.
En cambio, el CBD no tiene efectos psicotrópicos. La legislación francesa autoriza el uso de un producto con CBD siempre que su contenido de THC no supere el 0,3%.
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